Cronista Comercial
Jorge Siffredi aprovechó el auge de Internet para apostar a una idea de negocios que anhelaba desde tiempos en los que ni existían los buscadores. Fue pionero global en clases online a través de videoconferencias, donde los profesores interactúan con sus alumnos-empresarios en tiempo real.

Desde el auge de internet y los buscadores resulta común escuchar a docentes quejarse por el menor deseo de sus alumnos por la investigación y el estudio sin computadora de por medio, ya que, critican, ahí “lo encuentran todo”. Sin ánimo de refutar esta teoría, Jorge Siffredi creó la enseñanza y práctica del inglés 100% online a través de videoconferencias, con profesores que dictan las clases, indican los trabajos prácticos y toman examen desde el otro lado del monitor, de manera “presencial” con cantidades de alumnos al unísono, como en un aula de escuela, pero que pueden encontrarse en cualquier lugar del planeta.
Este formato de enseñanza, único en el mundo según el emprendedor, tiene tres años, está por expandirse a Europa y Estados Unidos, pero su historia comenzó a gestarse hace más de una década. “Empecé a trabajar en el área comercial de una multinacional dedicada a la capacitación de inglés, donde aprendí a hablar el idioma. Ahí me desarrollé en la fase comercial”, recuerda Siffredi. Tras una decena de años en esa compañía, la siguiente decisión fue apostar a la apertura de un Instituto dedicado a la enseñanza del idioma en Buenos Aires. Cuando corría el año 1996, el emprendedor fundó English Media Net y comenzó a ofrecer una capacitación con sesgo diferencial. No sin antes investigar y detectar que, de cada 10 profesionales (desde contadores, abogados a gerentes de empresas) sólo uno hablaba el idioma.
No dudó en buscar socios e invertir u$s 450.000 para ofrecer un modelo de negocios tradicional, pero con una metodología que contenía tecnología moderna. El detalle sorprendente, que luego se transformó en la columna vertebral del sistema, radicaba en la proyección de fragmentos de películas de Hollywood, que se convertían en clases. Las mismas recreaban situaciones de la vida real, permitiendo que los alumnos se familiarizaran con el uso cotidiano del idioma.
El primer obstáculo fue la selección de directores de área, un sensible ítem para el éxito o fracaso de todo negocio. “Apunté a elegirlos de la empresa donde trabajé anteriormente. Y desarrollamos un software donde el alumno podía elegir de manera flexible el horario”, indica el CEO. Hasta 2001 se extendió la experiencia, pero en el transcurso, el consejo de una cliente alentó a Siffredi a pensar en la revolución.
Un pedido, una idea
Durante 1997 la gerente de Recursos Humanos de una petrolera cliente, donde English capacitaba a 900 ingenieros, le transmitió la inquietud respecto de capacitar a los empleados en otros puntos del país. Esa fue la necesidad que potenció en Siffredi una idea que tenía fotografiada en su mente, pero que aún no podía materializar por la ausencia de la tecnología necesaria. Hoy la plataforma es viable. Por ello, English Media Net se reconvirtió, ofreciendo todos sus cursos por internet, a través de videoconferencias donde los profesores interactúan con un grupo de alumnos. El mecanismo se complementa con ejercicios interactivos, simulación de situaciones laborales y de negocios que, con similar temática y siempre en vivo, busca que los ejecutivos incorporen la gramática que corrige defectos de la conversación.
“Existen miles de cursos de enseñanza online a distancia, pero es novedoso el hecho de poder contactarte con un profesor a través de la computadora en tiempo real. Ese proceso duró varios años. Necesité de muchas entrevistas con desarrolladores de software, al tiempo que empezaban a aparecer las plataformas de e-learning”, indica.
Desde 2003 la pyme debió reconvertirse para seguir funcionando. “Lejos de desalentarme, generó el efecto contrario. Pensé que cuando fuera una realidad concreta, mi negocio no dependerá más de la economía del país. Si hay una crisis no nos tumba, ya que tenemos alumnos en todo el mundo”, enfatiza. En ese proceso también debieron cambiarse los socios, ya que la compañía necesitaba $ 1,8 millón para incorporar tecnología. Nuevos capitalistas aportaron el dinero, sumándose un amigo ingeniero en telecomunicaciones. Y uno de sus actuales socios fue alumno en la década pasada.
La compañía siguió apostando, en sus clases de 50 minutos, a proyecciones de films como herramienta de trabajo, con 25 profesores y coordinadores de los mismos (que hacen el seguimiento de los alumnos, controlando la calidad del servicio), que pueden trabajar desde su casa si lo desean. La pyme cuenta con otros 25 empleados dedicados al desarrollo de software y diseño de publicidad web. English Media Net llegó a conquistar empresarios que, si tienen buena señal de internet, toman su clase desde la camioneta en el campo. La mayoría de sus alumnos se encuentra en la Argentina, pero también lo demandan cada vez más desde España, Brasil, México, Colombia y Chile.
¿Por qué la empresa tuvo que conquistarlos? En 2005, cuando comenzó a ofrecerse, los empresarios rechazaban el modelo, ya que les generaba temor y pudor. Pero cuando detectaron que resultaba cómodo y flexible no dudaron en adquirirlo. De todas maneras, lo que acompañó la tendencia fue la decisión de la compañía por regalar el curso, para su testeo, durante todo ese año.
“Tenemos más de 2.000 alumnos en el mundo que, en un año y con tres clases por semana, dominan el idioma. Acabamos de lanzar otro mecanismo tecnológico que ofrece otra herramienta complementaria. Se trata del sistema English Media Voice, que permite que desde un celular puedas entrenar tu inglés con los profesores y otros alumnos”, adelanta el empresario.
Invirtiendo más del 40% de la facturación en publicidad y marketing web, la compañía empezó a recibir visitas de ejecutivos de todo el mundo, desde profesionales que trabajan en pozos petroleros en Venezuela a ingenieros que lo solicitaron a pocos kilómetros de la Amazonia. “Hemos tenido casos de empresarios que un día se capacitan desde Uruguay, al día siguiente en México y en otra jornada desde Barcelona. El hilo de las clases nunca se pierde”, puntualiza.
A la conquista del planeta
La compañía aún no ofreció el modelo de negocio a países que no sean de habla hispana, pero es su próximo objetivo, a tal punto que desarrollaron un plan de negocios con graduados de administración de empresas de la Universidad de Holanda. “Nos pidieron permiso para dar el master de posgrado con nuestro desarrollo. En canje con eso, propuse armar un plan de negocios para desarrollar la estrategia comercial global”, destaca Siffredi, que involucra abrir el capital para incorporar accionistas que respalden una inversión estimada en u$s 2 millones para la apertura de oficinas en España, Inglaterra, Estados Unidos y Asia. “Fortaleceremos nuestra participación en un mercado que supera los cien millones de potenciales clientes”, agrega el CEO.
Martín Coccaro
EN NÚMEROS
- Inversión inicial: u$s 450.000
- Inyección de capitales privados para su reconversión: $ 1.800.000
- Facturación actual: $ 2.000.000
- Empleados: 50
- Cuota mensual promedio: $ 170
- Inversión en publicidad: $ 200.000 en el último año